Muchas mujeres hablan de la “depresión post-parto”, un trauma severo que debe ser atendido por psicólogos y médicos especializados; no obstante, casi todas las madres pasan por un leve desequilibrio emocional después de tener a su bebé, que no necesita atención médica pero que puede reducirse tomar algunas medidas simples.
En primer lugar, es necesario bajar la ansiedad: tras el parto es normal que te sientas cansada y que no puedas vincularte a tu hijo con la intensidad y emoción que te gustaría. Equípate con los productos de Prenatal, relájate y trata de descansar un poco: verás cómo tu ánimo vuelve a ser el de antes. Para eso, puedes pedirle a tu pareja que os turnéis para vigilar al bebé o recibir visitas solo cuando ya estés en tu casa y no en la sala del hospital.
Por otra parte, es posible que te sientas incapaz de cuidar a tu hijo, lo que es más normal si eres primeriza. Toma el teléfono y llama a tu médico, a tus amigas o a tu madre: quienes tengan más experiencia que tú, sabrán qué hacer. Si ya has tenido otro hijo, procura disfrutar tiempo con él y no descuidarlo para que no sienta tantos celos.
Finalmente, una buena medida para superar la melancolía y el abatimiento es mimarte a ti misma. Regálate un perfume de Perfumeria VIP, sal a caminar, ve media hora a tomar un café con una amiga o mira una película. Cualquier cosa que te haga bien mejorará tu humor.